Sí. El BARF es alimentación cruda.
Y sabemos que precisamente esa palabra —CRUDO— es una de las primeras que genera dudas cuando alguien descubre este tipo de alimentación.
Pero ¿realmente una sola palabra nos dice si un alimento es una buena elección para nuestro perro?
Nosotros creemos que no.
Porque crudo nos habla de cómo se ha procesado un alimento. Igual que cocinado.
Pero ninguna de las dos palabras, por sí sola, nos cuenta todo lo que hay en el plato.
Crudo o cocinado no debería ser toda la conversación
La forma en la que procesamos un alimento importa.
La cocción modifica el alimento y puede reducir microorganismos sensibles al calor. Entonces, un alimento crudo, al no incorporar ese tratamiento térmico, requiere controles durante su producción y especial atención a la conservación y manipulación. Por eso, FEDIAF contempla precisamente estas diferencias entre los distintos métodos de producción de alimentos para mascotas. FEDIAF
Pero de ahí no podemos saltar directamente a:
“Cocinado = mejor.”
Ni necesitamos hacer lo contrario:
“Crudo = mejor.”
De hecho, en Optimist trabajamos con las dos opciones: tenemos nuestros menús BARF y también nuestra línea Optimist Cocinado.
No necesitamos enfrentar una con otra. Preferimos hacer una pregunta bastante más útil:
¿Qué está comiendo realmente tu perro?
Aquí empieza lo interesante.
Imagina que coges uno de nuestros menús BARF de Pollo y lees:
46 % pollo con hueso blando
26 % carne de pollo
10 % higaditos de pollo
9 % judía verde
9 % calabaza
Ahora ya sabes algo que la palabra crudo no podía contarte.
Sabes cuál es la proteína.
Sabes qué partes del animal forman parte de la receta.
Sabes qué otros ingredientes contiene.
Y conoces sus proporciones.
¿Y para qué te sirve saberlo? Para poder comparar recetas, identificar las proteínas que forman parte de su alimentación y entender mucho mejor qué estás poniendo cada día en su plato.
Pero todavía podemos preguntar algo más.
Reconocer los ingredientes es el principio, no el final
Una lista de ingredientes fácil de entender no convierte automáticamente un alimento en nutricionalmente adecuado.
También importa cómo está formulado.
Los perros necesitan nutrientes en cantidades y proporciones determinadas, y esas necesidades pueden cambiar según factores como la etapa de vida. Las guías nutricionales establecen referencias específicas de energía, proteínas, aminoácidos, grasas, minerales y vitaminas para la formulación de alimentos para perros y gatos. FEDIAF
Por eso existe además una diferencia importante entre alimento completo y complementario.
Según la legislación europea, un alimento completo es aquel cuya composición resulta suficiente para proporcionar una ración diaria; uno complementario necesita combinarse con otros alimentos para hacerlo.
Así que cuando decimos “mira qué contiene”, no queremos decir simplemente:
“Mira, pone pollo.”
Queremos que poco a poco puedas responder preguntas como:
¿Sé qué está comiendo?
¿Sé qué cantidad debo darle?
¿Sé para qué está formulado este alimento?
¿Sé cómo debo conservarlo y utilizarlo?
Eso sí es información útil.
¿Y qué dice la ciencia sobre el BARF?
La investigación sobre alimentación cruda es bastante más interesante de lo que suelen sugerir las discusiones de redes sociales.
Se han observado diferencias en parámetros como digestibilidad, características de las heces, metabolismo y composición de la microbiota intestinal en perros alimentados con dietas crudas frente a otros tipos de alimentación.
Pero, no necesitamos prometer milagros para defender el BARF.
Podemos hablar de ingredientes.
De formulación.
De cómo se produce.
De cómo se conserva.
Y seguir investigando todo lo demás.
BARF no significa improvisar carne en un bol
Esta distinción también importa.
Cuando hablamos de un alimento BARF comercial no estamos hablando necesariamente de comprar diferentes ingredientes, mezclarlos en casa y esperar que las proporciones sean correctas.
Un alimento comercial debe cumplir requisitos de producción, etiquetado y seguridad; y, cuando se comercializa como alimento completo, su formulación debe aportar los nutrientes necesarios para la ración diaria. Se recomienda además que los alimentos completos se formulen conforme al conocimiento nutricional actual y que el producto terminado sea validado mediante análisis. FEDIAF
Crudo no tiene por qué significar improvisado.
También queremos que sepas qué le estás dando.
Que leas sus ingredientes.
Que entiendas sus proporciones.
Que conozcas cómo debe utilizarse.
Y que tengas información suficiente para decidir qué tipo de alimentación encaja con tu perro y contigo.
Porque crudo, cocinado, natural o premium pueden decirnos algo sobre un alimento.
Pero ninguna palabra debería contar toda la historia.
Así que la próxima vez que alguien pregunte:
“¿Pero el BARF es crudo?”
La respuesta es fácil.